<![CDATA[Windmills International Editions Inc. - ¿Cervantes escribió el Quijote?]]>Wed, 22 Jul 2020 09:54:16 -0700Weebly<![CDATA[¿Cervantes escribió el Quijote?      Capítulo II]]>Thu, 06 Aug 2015 20:33:09 GMThttp://windmillseditions.com/iquestcervantes-escribioacute-el-quijote/cervantes-escribi-el-quijote-ii-parteLuego de mi viaje a la ciudad de México, donde obtuve la fotocopia (dudosa o no), de una carta manuscrita de Miguel de Cervantes Saavedra, que cambia por completo la historia de la literatura universal, me pregunte si esa confesión escondía otras más profundas, tomando en cuenta como ya sabemos, que toda la vida de Cervantes es un gran enigma.
Por esto y porque tengo un gigantesco respeto por la obra Cervantina, y más por el Quijote de la Mancha, me aferro al párrafo incluido en la primera parte del mismo, capitulo IX donde dice: "deben ser los historiadores desapasionados, que ni el interés ni el miedo le hagan torcer el camino de la verdad".
En base a estas palabras escritas por el mismo Don Miguel, es que viaje a Galicia al norte de España, para encontrarme en Santiago de Compostela con el historiador José María Ribeiros, quien me llevo a conocer los pueblos denominados con los dos apellidos de Don Miguel, primero fuimos a Cervantes y luego a Saavedra, ambos muy cercanos, ubicados en la provincia de Lugo.
Por supuesto en el recorrido le mostré a Ribeiros, la copia de la carta, y en la conversación analizamos todo aquello que esta esconde, llegando a la conclusión que muchos secretos debe guardar quien confiesa tan oscura verdad, aunque de dudosa procedencia. 

La familia
Entre mariscos, jamones y guisados, aproveche mis caminatas con Ribeiros, por los típicos pueblos gallegos, para consultarle sobre la vida del gran escritor...
-¿Qué sabemos de la familia de Don Miguel? - Le pregunte como para comenzar...
-De su familia materna no sabemos mucho, tenemos referencias que su madre, Doña Leonor de Cortinas, fue una esposa sacrificada y una madre tierna y abnegada –Ribeiros se detuvo frente a un naranjo, buscando un fruto jugoso y continuo- de los padres de Doña Leonor, abuelos de Don Miguel, sabemos que Elvira de Cortinas murió en 1566, mientras que del Sr Cortinas, su esposo, no tenemos referencias alguna, incluso es confusa la información sobre los lugares de residencia de los abuelos maternos, que se extienden desde la Arganda, Valdelaguna, Barajas, hasta la villa de Madrid-
-¿Y del padre? – dije, mientras aceptaba unos gajos de la naranja.
-De la familia paterna sabemos un poco más, aunque no mucho, su padre Rodrigo de Cervantes bachiller en Medicina, su abuelo Juan de Cervantes licenciado en Derecho Civil, que fue alcalde mayor en varias ciudades, su bisabuelo Rodrigo Díaz de Cervantes un mercader o trapero, denominación que se le daba a quien vendía telas, y que se supone hijo de Pedro Díaz de Cervantes, de quien nada se sabe. La abuela paterna, Leonor Fernández, era hija de un bachiller en Medicina, Juan Díaz de Torreblanca. 
-¿Qué hay de la idea que pertenecía a una familia judía?- le tire la pregunta sin previo aviso...
-Quienes tratan de descartar la idea que provenía de una familia judeoconversa, lo relacionan con Juan de Cervantes, Arzobispo de Sevilla –dijo mientras se detenía en medio del camino- pero realmente el Cardenal Juan de Cervantes vivió casi toda su vida en Italia, al lado de los Papas, y solo fue nombrado Arzobispo de Sevilla los últimos cuatro años de su larga vida, por otra parte el linaje familiar del Arzobispo se entronca con Rodrigo Gómez de Cervantes, gran prior en Castilla de la orden de San Juan de Jerusalén y del Almirante Mayor de Andalucía, en los tiempos de Alfonso X el Sabio... –se quedó pensativo y continuo- personalmente descarto este supuesto parentesco, porque debemos reconocer que los oficios de trapero o mercader y el de medico jamás fueron desempeñados por la alta nobleza.

Por las profesiones los conoceréis
Continuamos un trecho en silencio, mientras recordaba que en el siglo XVI el noventa por ciento de los médicos eran descendientes de judeoconversos, igual que la mayoría de la clase burguesa mercantil, y si tomamos en cuenta que el padre y el bisabuelo materno de Don Miguel eran médicos, vemos que el contexto va tomando forma, incluso el hecho que alguno de ellos estuviese al servicio de la inquisición no significa nada pues, como sabemos hoy, el famoso Torquemada, primer inquisidor general, tenía bisabuelos judíos.
-¿Por eso Don Miguel fue cobrador de impuestos?, pregunte para recomenzar la charla.
-Primero en 1588, fue nombrado comisario de abastos de los barcos reales, y recién a partir de 1594 asumió como recaudador de impuestos atrasados, es decir que era el encargado de ir casa por casa recaudando impuestos. Todas las referencias asignan estas profesiones a los judíos conversos, ya que era una forma de crear el odio del pueblo hacia ellos.
-¿Pero... y las tías monjas? - volví a disparar...
-Sí y no, -dijo mientras buscaba las palabras apropiadas- encontramos algunas referencias sobre dos supuestas tías abuelas de apellido Cervantes, que fueron monjas de la congregación de Carmelitas Descalzas, pero no hay certidumbre sobre si sus parentescos fueron con Don Miguel o con el Arzobispo de Sevilla que ya mencionamos, recordemos que el apellido Cervantes era bastante común en estos siglos, y esto crea confusión al respecto.

Los católicos “viejos y nuevos”
Me sentía muy confundido, me preguntaba qué relación guarda la historia y profesión de los parientes y del mismo Don Miguel, con las dudas sobre la autoría y creación del “Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” y la supuesta carta que lo niega...
-¿Y la carta cómo encaja en esta historia?
-El hecho es que en el año 1478 el papa Sixto IV expidió una bula que exigía la conversión universal a la fe Católica, creando la Santa Inquisición para ejecutar esta orden, como sabemos el primer inquisidor fue Torquemada. Pero en 1492 el rey Felipe III toma la ciudad de Granada derrotando a los moros que habían invadido España, estableciendo esa fecha como tope para que judíos y moros fueran obligados a convertirse al catolicismo o emigraran a otras tierras. Esto creo una división entre los católicos “viejos” y los católicos “nuevos”, ya que los “nuevos” o judíos conversos tenían impedido el acceso a múltiples actividades en España, por ese motivo, muchos conversos intentaban ocultar su origen pagando a sacerdotes para fraguar las probanzas de limpieza de sangre, esto explicaría el interés que tenía Don Miguel en ocultar sus orígenes.

¿Qué cosas esconde el Quijote?
-Está bien, esa parte la comprendo, pero aun no veo la relación... –dije mientras ingresábamos a un restaurant famoso por sus vieiras con jamón y vino blanco.
-Don Miguel en 1605 publica la primera parte de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, marcando el comienzo del realismo como estética literaria y creando el género de novela polifónica, de amplísimo influjo posterior, donde sobresale la parodia de todos los géneros, como el épico, lírico, trágico y cómico, esto rompe todo lo tradicional -respondió Ribeiros mientras acomodaba su servilleta- escondiendo en el Quijote mensajes que solo los judíos conversos podían comprender... tal vez la carta que usted tiene era una forma de asegurar su supervivencia, en caso que la inquisición lo descubriera...
Quede mirándolo con la boca abierta...
-Ahora disfrutemos de este manjar –dijo sonriendo- mañana continuaremos la caminata... 

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<![CDATA[¿Cervantes escribió el Quijote?         Capítulo  I]]>Tue, 07 Jul 2015 20:29:08 GMThttp://windmillseditions.com/iquestcervantes-escribioacute-el-quijote/cervantes-escribi-el-quijote-parte-i“En una carta de puño y letra, encontrada en una librería en la Ciudad de México, entre las hojas de una edición antigua de sus obras, Don Miguel de Cervantes Saavedra reconoce que no escribió la obra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”.

Hace un par de meses leí la noticia por internet en un periódico londinense, pero como resultaba muy explosiva, y aprovechando que vivo en el sur de California, tome un vuelo desde Palm Springs a la Ciudad de México, especialmente para chequear la información, así mismo me comunique vía internet con algunos puristas de la obra cervantina en Madrid, comprobando que en ambos lugares la noticia existía, pero estaba semi-oculta por los intelectuales y especialistas en literatura española. Justamente este secretismo despertó mis sospechas, ya que a nadie ofendía la duda que envolvía la carta, nadie me dijo que era mentira, ni tampoco negaban enfáticamente la información que ella contenía, tres posibilidades lógicas si la noticia no hubiera sido verdadera. Incluso el eximio filólogo español, Javier Hernández Suarez, luego de escuchar con atención la versión de los hechos, hizo un largo silencio y como para sus adentros dijo:

-“¿Entonces el de Avellaneda es el verdadero y el de Cervantes es el apócrifo?”

Las dudas sobre Cervantes

Aunque damos por ciertos la fecha y el lugar de nacimiento de Don Miguel de Cervantes Saavedra, la verdad es que son un enigma, como la verdadera geografía de sus obras, el colegio donde estudió, o si era judío converso o cristiano viejo, así como su manera de ser y de hablar. A tal punto se ha hecho difícil la tarea de resolver estas dudas y muchos errores históricos, que el investigador César Brandariz, ha desentrañado la información existente, afirmando que Cervantes no nació en Alcalá de Henares, sino en la “aldea de Cervantes” en las Montañas de León de Sanabria, vecina a la “aldea de Saavedra”, lugares en donde el pequeño Miguel pasó su infancia, y por esa razón el adulto Don Miguel, adoptó los nombres de estos pueblos para cubrir su verdadera identidad, que debía ser judía, ya que en 1547, fecha que se supone nació Cervantes, la inquisición española exigía la conversión, expulsión o muerte de quienes profesaban la religión judía. Incluso Brandariz afirma que los rasgos lingüísticos de Cervantes también podrían corroborar esta procedencia, porque la colocación de los sufijos y la construcción de los verbos en el Quijote, son absolutamente peculiares del dialecto leonés influido por el gallego-portugués.

Otro tema que intriga a los historiadores es quien edito o armo el Quijote, porque Cervantes reconoce que lo fue escribiendo en posadas, en caminos, en los papeles que tenía a mano... y no existe un manuscrito de la primera parte del Quijote con la firma autografiada de Cervantes. La obra fue impresa en 1605, pero se sabe que en 1603 ya circulaban varios ejemplares manuscritos sin la firma de Cervantes, incluso uno de ellos llego a manos de Lope de Vega, y provoco la famosa disputa entre los dos grandes autores españoles. Recordemos que Lope de Vega en su obra El peregrino en su patria, responde a las críticas que el Ingenioso Hidalgo hace a sus comedias, lo extraño es que esta obra fue escrita en 1603 e impresa en 1604, y la primera edición impresa del Quijote fue en 1605 por Juan de la Cuesta. ¿Cómo hizo Lope de Vega para responder críticas de sus obras en un libro publicado dos años después?

Por supuesto que, como ocurre en otros casos, la obra supera largamente al autor, porque El Quijote de la Mancha es y seguirá siendo la obra literaria más importante de la literatura universal, sin importar realmente quien es su autor, lo que ocurre que una vez dilucidado este enigma, comprenderemos cabalmente los mensajes que transmite el autor de esta magnifica obra.

Los hechos actuales

Primero creí que españoles y mexicanos, cubiertos de problemas políticos, económicos y sociales, no estaban interesados en los hechos ocurridos hace quinientos años, aunque supuse como es lógico, que el tema por sí mismo debería despertar cierto  revuelo periodístico.

En el país Azteca corrobore que algunos medios, repiten la información en un recuadro en página ocho, sin darle magnitud al hecho, como si fuera menor, como si la sola duda sobre la autoría del Quijote no fuera un tema que cambiara el curso de la historia literaria de la humanidad, digo la sola duda, porque de confirmarse esta duda caería como un castillo de naipes toda la estructura conceptual de la literatura española.

Como explique, para conocer los hechos de primera mano, viaje hasta la ciudad de México, porque allí muy cerca del casco histórico que representa la Plaza de la Constitución, más conocida como El Zócalo, exactamente en la calle Justo Sierra entre Carmen y Argentina, hay varias librerías que esconden una gran cantidad de libros antiguos en inglés, francés, alemán y por supuesto español, libros que formaron parte de grandes bibliotecas privadas de las familias patricias mexicanas, en sus buenos tiempos económicos, y que debieron vender por kilo, (leyeron bien “por kilo”) a principios y mediados del siglo pasado, por dinero y por espacio, ya que debieron vender sus grandes mansiones y trasladarse a pequeñas casa o, en muchos casos, a diminutos apartamentos, donde por razones de espacio los libros no formaron parte del mobiliario.

Ingresar a estos locales comerciales, abarrotados de libros antiguos me hace sentir como un niño visitando una fábrica de dulces. Sumergirse en esas montañas de ejemplares impresos en la Europa de varios siglos atrás, es ingresar a la historia de la literatura universal, es como revivir aquella Biblioteca de Alejandría que representaba la cultura de la humanidad.

En uno de estos edificios encontré a Manuel García Pedraza, un librero de profesión librero, es decir, una persona que no es un simple archivero o acomodador de libros, es un librero con más de treinta años de profesión, un experto en la materia. Un señor con más pelos en el bigote que en la cabeza, y más cintura que cadera, que me miro desconfiadamente, cuando le consulte sobre la veracidad de los hechos. Luego de la pregunta inicial, no emitió palabra alguna, se quedó mirándome en silencio, sentí que me estudiaba, sus ojos inquisidores me atravesaron haciendo una radiografía de mis sentimientos, hasta que por fin dijo: “Si es verdad, la carta estaba dentro de Novelas Ejemplares editado en el siglo 1876 por la Biblioteca Universal Ilustrada de Madrid”.

Si bien es cierto que había viajado miles de kilómetros para escuchar esas palabras, mi cabeza igualmente comenzó a vibrar repitiendo cada letra de la oración. Recordé que la obra de Cervantes, originariamente publicada en 1613 en una colección editada en Madrid por Juan de la Cuesta, se titulaba “Novelas ejemplares de honestísimo entretenimiento”, incluso Cervantes se jactaba en el prólogo de haber sido el primero en escribir, en castellano, novelas originales al estilo italiano.

La carta

Descubrir una carta manuscrita de Miguel de Cervantes Saavedra, en una librería de la Ciudad de México, ya es un hecho insólito, pero que esa carta contenga una confesión que cambia la historia de la literatura universal es inimaginable e histórico.  Al volver a la realidad y aun tenía al librero García Pedraza frente a mí, me miraba comprendiendo el shock que habían provocado sus palabras, trate de ordenar mis ideas y le pregunte si podía ver la carta, a lo que me informo que hace tres meses, unos españoles de la Biblioteca Cervantes le dieron cinco mil euros por el libro  y la carta. Yo sé que el libro, a pesar del ser del siglo XVII no supera los quinientos euros, así que lo verdaderamente valioso es la carta. Increpe a Pedraza, mas por mis dudas que por las de él, sobre el valor millonario de la carta, pero por la respuesta, comprendí que el librero ya había meditado sobre esto, y con mucha tranquilidad afirmo:

-Si es verdadera vale una fortuna en euros, pero si es falsa no vale ni un peso mexicano, yo prefiero tener mis cinco mil euros seguros.

Ante esta realidad le pedí a Pedraza que me describa la carta, ya que la caligrafía y la forma de escribir de Cervantes son únicas, con letras muy sobrecargadas, casi dibujadas y sin puntos ni comas. Pedraza fue más allá, y luego de escuchar todas mis disquisiciones al respecto, en voz baja me ofreció venderme una fotocopia de la carta por mil pesos mexicanos. Indudablemente mi grito de sorpresa lo asusto, y bajando aún más la voz, me explico que los españoles habían comprado no solo la carta, sino “tooodas’ las copias de la misma, y al decir todas alargo la “o” con sorna, mientras abría un cajón de su escritorio, para entregarme una copia, y donde alcance a ver muchas más.

Salí caminando por la calle Justo Sierra rumbo al Zócalo, me sentía James Bond, miraba para un lado y otro, como si todo el mundo, mexicanos y turistas, supieran que llevaba una copia de esta carta. Esa misma tarde tome el vuelo a Palm Springs, en California, ahora debo encontrar quien analice seriamente esta copia y me asegure los resultados… pero esto es otra historia.
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