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Nuestros ancestros desarrollaron infinidad de formas al cazar animales para alimentarse, pero la metodología de caza tenía tres pasos que se aplicaban siempre, sin importar la presa, así sea un pequeño ratón o un peligroso león, esos principios eran:

“Atraer”, “Atrapar” y “Amarrar”…
“Atraer” a la posible “presa”…
“Atrapar” a la “presa” en las redes…
“Amarrar” a la “presa” para que no escape…

En la era comercial y más en la era industrial, esos tres principios se transformaron en la base del comercio mundial… 

“Atraer”, “Atrapar” y “Amarrar” es la fórmula que debe respetar quien desee llegar al “cliente’ adecuado, y estos tres conceptos tienen un común denominador “la curiosidad”, una publicidad en TV de pocos segundos o una elaborada Carta de Ventas deben respetar estos principios básicos…

En el arte de escribir un libro estos conceptos no son ajenos, si deseamos llegar a la mayor cantidad de lectores posibles, el posible lector debe ser la “presa” a la que va dirigida nuestra obra, y si deseamos cautivar a esa “presa” debemos “Atraerlo”, “Atraparlo”, “Amarrarlo” y para ello debemos controlar su “curiosidad”…
Pero la idea de “Atraer”, “Atrapar” y “Amarrar” no solo debe estar latente en el desarrollo de la obra, debe formar parte del envase de la obra, es decir, deben estar fuera de la obra, dirigiendo la “curiosidad” del posible lector…

Cuando ingresamos a una librería física o virtual hay tres “cosas” que despiertan nuestra “curiosidad” y nos llevan a comprar un libro…
La portada, el título y subtítulo y la contraportada.
-La portada debe “atraernos”…
-El título y subtítulo deben “atraparnos”…
-El resumen de contraportada debe “amarrarnos”…

-La portada debe ser “atractiva” para que la “presa” quiera acercarse a la obra, la imagen de portada puede estar relacionada o no con el contenido de la obra, lo importante es que debe “atraer”,  la portada debe llamar la atención por sus colores y su claridad, recordemos que la “curiosidad atrae” y una portada que despierte “curiosidad”  “atraerá” al posible lector…

-El título y subtítulo deben trabajar en forma conjunta para “explicar” el contenido de la obra, un título de una a cuatro palabras y un subtítulo de cuatro a ocho palabras deben resumir el concepto filosófico de la obra. Los títulos y subtítulos convincentes despertaran la “curiosidad” del posible lector y lo “atraparan”…

-El resumen comercial de contraportada/solapa en el libro impreso y/o el prólogo comercial en el libro digital, es de vital importancia ya que debe “convencer” al lector de la necesidad de leer su obra. El lector ya fue “atraído” y “atrapado” ahora debe sentirse “curioso” por conocer más de la obra y en ese momento será “amarrado” por el autor. 
El resumen comercial no debe contar la obra, ni siquiera en forma resumida, debe atacar la “curiosidad” del lector, debe penetrar en su cerebro creando preguntas, dudas, incógnitas que solo serán resueltas leyendo la obra, si esto se logra, recién en ese momento el lector quedara “amarrado” al libro sin poder desprenderse…

Un ejemplo de resumen comercial puede ser el siguiente…

¿Qué separa a los Montescos y Capuletos?
¿Qué intrigas palaciegas recorren Verona?
¿Hasta dónde llega el odio entre familias vecinas?
Dos amantes y una ciudad dividida…
Dos familias y una ciudad unida por el odio…
Dos adolescentes que no logran concretar su amor juvenil…
Una historia que lleva al lector a las profundidades del drama…
Un final angustioso e inesperado…

Por supuesto que todos sabemos de qué obra se trata, pero debemos notar que se resumió la obra en ocho renglones, no se nombra el título de la obra ni el autor, todo el texto apunta a preguntas y afirmaciones que impulsan a despertar la curiosidad del lector…

Los escritores del siglo XXI debemos copias a nuestros ancestros cazadores, reiterando los tres pasos que los llevaron a la sobrevivencia… “Atraer”, “Atrapar” y “Amarrar”…
Los autores del siglo XXI debemos 
“Atraer” al lector…
“Atrapar” al lector…
“Amarrar” al lector…

 


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